Biografía

Isabel DagoNo hay mucho que contar, en los veintitantos años que llevo en el mundo nunca me ha pasado nada realmente interesante, salvo aquella vez que salí en el programa de Miliki porque mi madre me hizo un sombrero tan genial que resultó ganador. Me dieron un sacapuntas eléctrico, sí, pero los pitufos no se podían ver en el plató.

Nací en Madrid en 1986, la primera de dos hermanos, la única chica, la que siempre mandaba y siempre ganaba las peleas. Hasta que mi hermano me dobló en altura, aunque no en masa corporal, y las peleas dejaron de tener gracia. En casa me inculcaron siempre el amor por los libros, que son mucho mejores que las películas, que uno nunca tiene demasiados y que nunca se prestan, se regalan.

Estudié periodismo, pero nunca he ejercido como periodista, y empecé a escribir en serio después de un viaje a Nueva York con mi hermano en el año 2010. La historia completa del inicio de mi carrera como escritora se encuentra en los agradecimientos de no te olvides de escribirme, así que ya sabéis, a comprarlo, Lo empecé en Madrid, pero lo terminé en Zúrich, porque a pesar de haber venido aquí por un periodo de ocho meses, decidí quedarme. Es lo que tiene encontrar a tu otro yo o, como le dije un día a mi amiga Alejandra, la Nutella de mi pan. Sorprendentemente no me vomitó encima.

Después de no te olvides de escribirme decidí cambiar de estilo y me aventuré con el príncipe verde también existe. A lo largo de mi vida he pasado por muchas vocaciones (bailarina, profesora, dentista, trader), pero después de escribir este libro me di cuenta de que había encontrado mi vocación de verdad: A pesar de las críticas que pueda levantar y el rechazo que seguramente siente Pérez Reverte hacia la gente como yo... yo de mayor quiero ser escritora de chick-lit

Si tuviera que elegir tres escritores me quedaría con Gabriel García Márquez, Eduardo Mendoza y Marian Keyes, aunque creo firmemente que nada puede superar a Harry Potter como saga literaria. Me gusta leer las dedicatorias de los libros y preguntarme qué historia habrá detrás de cada una, volver a Madrid siempre que puedo, la Navidad y mi gran familia, sentarme con mi madre en el sofá rojo desteñido a ver series en la tele y mimar a Angus y a Gin, mis increíbles perros. Porque si hay algo que me define como persona, es el amor enfermizo que siento por los perros, por todos. Soy esa clase de persona que considera que los maltratadores de perros deberían de ser ejecutados, y me importa una mierda si decirlo no es políticamente correcto. Soy una fan incondicional de Ikea, de Mercadona y de los reality shows, sobre todo de las Kardashian. Mi lista de cosas que hacer antes de cumplir los 30 incluye cinco objetivos, siendo uno de ellos terminar el increíble guion que estoy escribiendo con mi hermano.

Porque así somos los Dago, polifacéticos, artistas y, a veces, divertidos.